Desde tiempos inmemoriales,
cuando la historia no era más que un impreciso
esbozo narrado por los victoriosos, hemos existido los Bardos:
narradores, cronistas y poetas; artistas, juglares y trovadores;
tejedores de sueños que recogían mitos y leyendas,
de las canciones ancestrales, de los evanescentes sortilegios,
del arrullo del tempestuoso mar o del canto de las ninfas del bosque,
para transmitirlos durante generaciones entre aquellos
que nos quisieran escuchar, sumidos en un embrujado deleite.

Y es ahora, en esta Era donde la magia se diluye
junto con la esperanza de las gentes,
cuando nuestro pulso ha de redactar con renovada pasión
y nuestra voz resonar más allá de los sueños
.

Toma asiento y escucha con atención.

Siempre habrá un cuento que narrar.
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domingo, 20 de octubre de 2013

Vieja

VIEJA

Te llamaré vieja en los próximos versos,
con el cariño de un hijo a su madre,
sin el respeto de un joven a su mayor,
y sin llamarte todavía por tu nombre,
porque aún no me he ganado tu favor.

Vieja, somos como dos desconocidos,
aunque tú siempre me viste rondarte
buscando un instante de tu atención,
ahora peinas tus canas como olvidos
como suspirando por un perdido amor.

Vieja, nunca seremos entendidos,
tú eras el fuego, la mar o el viento,
me abrasas, me derivas, me estremeces,
yo el ciego, la lágrima o las hojas secas,
te entrego mis cenizas, mi sal, mi aliento.

Vieja, te duermes en tantos rincones,
desvelas noches, despierta amaneces,
escondidos bajo la piel de un soñador,
para encontrarte desgarro las pasiones, 
en tu busca me abandono a mi interior.

Vieja, tú que acunaste las estaciones,
se embriagó de tu pecho la primavera
incendiaste los veranos con tu calor,
y aquel otoño aún llora tu melancolía,
cuando el invierno muere en tu honor.

Vieja, no estés tan triste, vieja mía,
aunque mi palabra sea perecedera,
lejos queden tus alegres lozanías,
tú serás madre eterna y verdadera,
… al final lo lograste, te llamé poesía.


IIIer Premio en Certamen Poético Grupo NUMEN


sábado, 18 de mayo de 2013

Sigue lloviendo



Está lloviendo…
Y las nubes no me dejan ver el cielo.
Y la lluvia empapa todos mis recuerdos.
Y entre tanta oscuridad, me quedo ciego.
Me quedo ciego.

Y no te encuentro.
Y aunque creo que te busco, no te encuentro.
Y estoy cerca del abismo y me tambaleo.
Y aunque estoy envuelto en llamas no me quemo.

Me consumo. No me quemo.

Y no lo entiendo,
Aunque trato de entenderlo, no lo entiendo.
Aunque crea que me entiendo, no te entiendo.
Aunque crea que te entiendo, no me entiendo.
No me entiendo. No te entiendo.

Y entre olvido y olvido, te recuerdo.
Y entre lágrima y lágrima, me desvelo.
Y puede ser el final, y estás tan lejos.
Y no alcanzo a vislumbrar el firmamento.
Está lloviendo. Y estás tan lejos.
Está lloviendo. Y estoy muy lejos.



No sé qué hacer,  si este es el fin.
No sé vivir, no sé morir.



Sigue lloviendo,
y aunque amaine, la verdad es que no veo.
Y me pierdo  entre un te quiero y un te quiero,
y aunque no quiero sufrir, estás sufriendo.
Y aunque quiero hacerte feliz,  no estoy contento.
Y la vida ya es tan gris, color cemento,
Y entre tanta cicatriz, hay sangre y cieno.
Y ando en círculos hacia ti, y ya no hay fuego.

Sigue lloviendo...
Y me pregunto si es el fin, no quiero saberlo.
Aunque crea que estoy loco, sigo cuerdo-
Porque pase lo que pase, tengo un credo.
Porque no quiero rendirme, ni saberme muerto.
Por querer resucitar, surcaré el miedo.
Y cuando despierte a tu lado de este sueño.
Ya no habrá más pesadillas ni tormentos.

Será un mal sueño.
Es un mal sueño.

Sigue lloviendo.
Sigue lloviendo.

miércoles, 18 de enero de 2012

La Voz


Ya son las seis de la mañana,

El reloj te escupe minutos.

No has conseguido dormir nada,

Tu cordura sigue de luto.




Tu almohada sigue empapada,

Y tú sigues cansado y confuso,

Es el final de la escapada,

Y la voz te grita un susurro.


Palabras que te vuelven a hacer sentir bien,

Que lo vuelven todo del revés.

Una colmena repleta de miel.

Y tú eres una abeja.


Estás en la estacada

Surcas el vacío entre tinieblas,

La voz es afilada,

Corta de un tajo todos tus problemas,


Es aterciopelada,

Una mentira tras otra mentira,

Es como una avalancha,

Tan pronto como empieza termina.


Cuando piensas que empiezas a comprender,

Que hay mucho más de lo que ves,

Quizás pienses que aún puedes vencer.

Quizá no sea tarde.


Despierta,

Quizás estés a tiempo.

Quizás puedas elegir.

¿Qué quieres escuchar?


Una voz que te inunde el corazón, y susurre que todo va a ir mejor,

O una voz que te rompa el corazón, y te grite: ¡nada puede ir peor!


En el fondo de tu alma,

La mentira es comodidad,

La voz es como escarcha,

Que congela tu realidad.


Pero es que al congelarla,

Toda tu vida es un espejismo,

Al filo de la navaja,

En un instante todo son añicos.


Un mosaico con piezas sin determinar,

Las olvidas, entre la bruma.

¿Cómo distingues lo falso de lo real?

¡Si es imposible!


Piensas que has escapado,

Que has conseguido ver lo invisible,

Estás equivocado.

Porque otra vez es la voz que te dice.


Una solución ficticia,

Tu mente será una llanura vacía,

Si sigues escuchando

La dulce voz de la mentira.


Todos mienten, nadie se dice la verdad,

En el fondo, sólo eres uno más.

Atrapado, siempre en la eterna espiral.

¿Qué es lo que quieres?


Una voz que te inunde el corazón, y susurre: todo va a ir mejor,

O una voz que te rompa el corazón, y te grite: ¡nada puede ir peor!

Una voz que te inunde el corazón, y susurre que todo va a ir mejor,

O una voz que te rompa el corazón, y te grite: ¡nada puede ir peor!


Una mentira dulce en tu paladar o la tristeza amarga de la realidad.

La cobardía de volverse a engañar, o mirar a los ojos a la verdad.


Una voz que te inunde el corazón, y te susurre: todo va a ir mejor,

O una voz que te rompa el corazón, y te grite: ¡nada puede ir peor!

Una mentira dulce en tu paladar o la tristeza amarga de la realidad.

La cobardía de volverse a engañar, o mirar a los ojos a la verdad.

martes, 27 de diciembre de 2011

El Misterio del Amor

- ¡Oh, Supremo Rey Cuervo! Acudo a ti desesperado.
- Habla, pequeño mortal. No te quedes ahí pasmado.
- Te imploro que no permitas que vuelva a amanecer.
- ¿Y por qué razón un deseo así te debería conceder?
- No existe mujer que quiera que descubra mi oscuridad.
- ¿Acaso piensas que nadie hay con quien compartir tu soledad?

- La noche es fugaz y al imaginarla me atenaza el dolor.
- ¡Miserable insensato!, ¿desconoces el Misterio del Amor?
- La pena me nubla. Te ruego me ilumines con tu sabiduría.
- Escúchame, pues cuanto necesitas es imaginar su compañía.
- En sus brazos está mi hogar, me eleva al inmarcesible cielo.
- ¿Se jacta el bello sin fealdad, se apaga el fuego sin hielo?

- Anhelo acariciar cada rincón de su ser, mi deseo es eterno.
- ¿Cómo habría justicia sin delito, y un Edén sin su Infierno?
- No respiro sin sus besos, ni existo más allá de su mirada.
- ¿Quién vive sin temer a la muerte, vence sin perder nada?

- ¡Mas como soportar su ausencia y apaciguar mi lamento!
- ¿Qué es la luz sin la oscuridad, el amar sin el sufrimiento?





- Ahora lo entiendo, su Nocturnidad, agradezco la lección.
- Jamás olvides que de dicha y de pesar se nutre un corazón...
 
 
 
 
 
 
 
 

... algún día, alguna noche, la encontrarás, y sabrás por fin qué es de verdad

miércoles, 23 de noviembre de 2011

En algún lugar



Se derrama la lluvia en la noche sin luna,
ecos de su repicar encienden mi desvelo,
colmado por pesares no hallo ese anhelo,
de aquel que en amar obtiene su fortuna.

Me recito en silencio que abrace el sueño,
las palabras se caen y como agua yo caigo,
pero en mis manos sólo tristes versos traigo,
para loar la soledad de la que soy dueño.

Lágrimas ausentes desertizan mi lamento,
olvidé que la vida se compone del recuerdo.
Abro las ventanas al frío en tácito acuerdo,
y atrona la añoranza azorada por el viento.

Es este instante de inundada melancolía,
cuando agostado tu fugaz sonrisa requiero,
vacía mi mirada de ti viaja nocturna al cielo,
buscando esa estrella tuya que ansío mía.

¿Y no es verdad que existes en algún lugar,
si tus ojos y los míos sumidos en oscuridad
se han encontrado en mitad de la tempestad,
contemplando acordes el firmamento estelar?

Imagen de Amarelle07
O tal vez la noche no sea oscura,
esta lluvia no sea húmeda,
esa estrella no sea mía,
 tú sólo seas un sueño,
y yo amanezco.

lunes, 4 de julio de 2011

Corazón de Bardo

He recorrido las tierras de ensueño,
donde refulgían los dorados reinos,
sobre picos en los que clamaban ecos
de la imaginación de un niño pequeño.

Entre los bosques de feérica quimera
surcando esos rutilantes senderos
en los que cada recuerdo me impregna
del perfume de una perenne primavera.

He disfrutado los azares de la odisea,
sin miedo por temer lo desconocido,
con la osadía del que ignoraba peligros,
y el constante anhelo por la peripecia.

No existía temor alguno en mi alma,

la aventura abanderaba huella por huella,

y de ideales colmado estaba el destino
en cada noche que mi mente viajaba.

He sentido las emociones de una vida,
con la tragedia de la pérdida estremecido,
riendo en el llanto a carcajadas,
encerrando a la angustia sin salida.

Perdida mi tierna razón en esta broma,
cuando vislumbraba el espejismo del amor
cruzar de puntillas ante la asombraba mirada
de aquel que no conocía su aterciopelado aroma.

Porque he viajado sin salir de mi morada,
caminando en un insomne sueño.

Porque he gozado tendido en mi cama,

descubriendo mundos de fantasía.

Porque he vivido de mis amados libros,
sintiendo lo que me era prohibido.

Atravesado por la incerteza de no haber vivido,

sé que la vida huía en cada página que he leído.

¿Acaso tan sólo con los placeres de la ficción,

se alcanza a nutrir de un bardo el corazón?




Y sin otro remedio,
imaginaré el perfume del anhelo cada noche
encerrando su aroma prohibido en cada sueño,
cada canción, cada libro, cada imagen, cada imaginación...

...en mi solitario corazón.

martes, 21 de junio de 2011

Luz de luna parisina

Siento que te conozco.
No sé cómo.
No sé por qué.
Veo que tú sientes por mí.
Tú lloraste conmigo
.
Tú podrías morir por mí
.
Sé que te necesito
...
Quiero que
seas libre
de todo el dolor

que tienes adentro
.
No puedes ocultarlo
...
Sé que has intentado

ser alguien que no podía ser.
Trataste de ver en mí

y ahora te estoy abandonando
.
No quiero irme
lejos de ti.
Por favor, intenta comprender
...
Toma mi mano

sé libre de todo dolor
que mantienes en tu interior.
No puedes ocultarlo
.
Sé que has intentado

sentir.
..

Sentir...

Fuente: Anathema - Parisienne Moonlight
Ilustración: Victoria Francés

miércoles, 15 de junio de 2011

¿Qué más da?

Tengo tus ojos mirando a hurtadillas en una esquina del pasado...

... hace años.


Tengo una estrofa cansada de versos que ni siquiera he empezado...


... ni tengo ganas.


Tengo pasiones y fuerzas gastadas, tengo un rincón que te guardo...


... por si acaso.

Tengo un jardín del edén oxidado en una caja de cartón...

... hecha pedazos.


Tengo cordura a la venta, es un saldo, y si la quieres pregunta...

... te la regalo.


Tengo los labios buscándome besos, tengo los besos buscándome...


... nuevos labios.

¿Y qué más da?

Tenga lo que tenga, ¿qué más da?

Si lo tengo todo... si no tengo nada.. si lo tengo todo...
¿Qué más da?


Tengo un millón de preguntas absurdas, que tú quisiste responder...


... para lo que sirvió.

Tengo sueños y esperanzas aún vivos, quién sabe cuándo morirán...


... ahora agonizan.

Miro hacia atrás... surco la tormenta... sólo queda arena...
No sé qué pensar, si lo tengo todo... si no tengo nada...

Tengo un jirón de mi piel enredado con un rizo de tu pelo... se han fusionado.
Tengo un litro de mi sangre esparcida por cada vena que por ti...
me he cortado.
Tengo feroces inviernos brotando, tengo primaveras felices, hibernando.
Tengo un lápiz sin punta que pinta, tengo un rayo de luz...
me está rayando.
Tengo locura acechando mis pasos, tengo el cerebro en un tarro... de cristal opaco.
Tengo un ojo en tu espalda tapiado, tengo otro ojo despierto...


... pero está cerrado

Tenga lo que tenga... ¿Qué más da?

viernes, 18 de junio de 2010

El mar

Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.

Pablo Neruda



martes, 18 de mayo de 2010

¿Y cómo se hace el amor?



Esperaba una casualidad,

sin saber que la encontré

aquel día junto al mar,

en los ojos de esa niña

que jugaba en la arena.

Ahora sé lo que aprendí,

fue una importante lección,

que sin temor puedo decir

pues no hay equivocación.

En mis palabras existe razón

y aunque te puedas reir,

fingiendo ser malvada,

te lo dije en una ocasión,

no hay engaño en mi mirada.





Cuando a los ojos te diga

que el amor se hace

con un cubo y una pala.



La imagen pertenece a Iribel, en devianART

lunes, 8 de marzo de 2010

Vivir

Bienvenido, yo soy la vida,
puedo ser cruel a veces,
pero esa no es mi intención
pues también soy compasiva.
Me aliaré con el tiempo
y te dejaré crecer
hasta que llegues a viejo,
pero en ese largo camino
me llevaré a tus seres queridos.
Lo siento, no es mi intención
puedo parecer mezquina
pero también te compensaré
con multitud de alegrías.
Yo no decido tu suerte,
ese es mi amigo, el destino;
que te traerá problemas,
pero nunca te rindas,
no merece la pena.
Lucha, lucha y se fuerte
supérate día a día y busca,
busca aquello que deseas.
Yo te daré la oportunidad
amor, risas, amistad; un te quiero,
la verdadera felicidad.
Y al final llegará el momento
tendré que despedirme,
te ruego que me perdones,
espero que hayas disfrutado
y solo me queda decir:
Ha sido un placer, encantado.



Bueno, esto podría ser un resumén muy breve de lo que puede ser la vida. Porque no es solo un camino más que tengamos que recorrer; es, ni más ni menos que aquello por lo que algún día seremos recordados. Y no tiene excesiva importancia el tiempo que vivamos, pues el tiempo es relativo, como todo en este mundo; lo verdaderamente importante es buscar, a cada momento la utopía de la felicidad... vivir pensando que de una forma u otra tenemos que morir, para así aprovechar cada instante que se nos ofrece como si fuera el último. Nacer y morir, reir y llorar, amar y odiar, alegrarse y entristezerse, pensar, actuar, sentir, equivocarse, fallar, tener miedo, superarse, caerse, levantarse y seguir caminando; para finalmente llegar a nuestro destino, mirar hacia atrás y saber que hemos vivido

miércoles, 20 de enero de 2010

Historia de un beso

Rayuela
Julio Cortázar

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

domingo, 3 de enero de 2010

2010, nuevo año, nuevas historias.

Bueno, hacía tiempo que no escribia, bien por falta de tiempo o bien por falta de inspiración; que más dá, el resultado al fin y al cabo es el mismo. Pero después de un largo periodo de inactividad, y gracias a una incitadora historia con un personaje principal muy peculiar, me ha entrado el gusanillo otra vez, y aqui me teneis, para bien o para mal, para aburrimiento o deleite... no sé, pero vuelvo a subir alguna cosilla al blog.

Y para que no quede muy sosa y falta de sustancia literaria esta entrada, pues os dejaré con unos versos, algo breve, aunque en ellos va plasmado todo mi sentimiento de romántico atormentado ("to Becker, jajajaja").



Me gustaría parar el tiempo
cuando se crucen nuestras miradas,
sentir que me estás amando
y que se lleve el viento las palabras,
palabras innecesarias.
Me gustaría sentir tu abrazo,
tu cuerpo fundido al mío
sin que nos importe nada
y olvidarnos del resto del mundo
olvidarnos de sus miradas.
Me gustaría sentir tus labios
acariciando mi piel,
y que se posen sobre los míos
y así poder llevarme
su dulce sabor a miel.
Quisiera guardarme todo aquello
que tuve estando a tu lado.
Lo siento, mi amor, te quiero,
pero ha llegado el momento
quisiera poder quedarme
pero no puedo,
no puedo porque me muero.
Ahora me tengo que marchar,
aunque me llevo tu recuerdo
y solo te pido una cosa,
que no me vengas a buscar.

sábado, 2 de enero de 2010

Lobo

El Lobo Estepario
Hermann Hesse

Yo voy, lobo estepario, trotando
por el mundo de nieve cubierto;
del abedul sale un cuervo volando,
y no cruzan ni liebres ni corzas el campo desierto.

Me enamora una corza ligera,
en el mundo no hay nada tan lindo y hermoso;
con mis dientes y zarpas de fiera
destrozara su cuerpo sabroso.

Y volviera mi afán a mi amada,
en sus muslos mordiendo la carne blanquísima
y saciando mi sed en su sangre por mi derramada,
para aullar luego solo en la noche tristísima.

Una liebre bastara también a mi anhelo;
dulce sabe su carne en la noche callada y oscura.
¡Ay! ¿Por qué me abandona en letal desconsuelo
de la vida la parte más noble y más pura?

Vetas grises adquiere mi rabo peludo;
voy perdiendo la vista, me atacan las fiebres;
hace tiempo que ya estoy sin hogar y viudo
y que troto y que sueno con corzas y liebres
que mi triste destino me ahuyenta y espanta.
Oigo al aire soplar en la noche de invierno,
hundo en nieve mi ardiente garganta,
y así voy llevando mi mísera alma al infierno

Siempre he sentido una profunda fascinación por los lobos, especialmente por aquellos que abandonan la manada, y son libres para matar, son libres para amar. Su supervivencia está supeditada por su soledad, no tienen que cuidar, ni alimentar, ni preocuparse por nadie, sólo por sobrevivir, sólo por resistir en el inhóspito medio que siempre envuelve al lobo solitario.
Vagando nostálgicos en la espesura, rastreando melancólicos en la tundra, cazando a sus presas en su retiro de la llanura y retornando a su descorazonado retiro cada noche, donde maldicen a la soledad aullando a la luz de la luna.

Odiado por sus iguales, temido por los profanos que se aventuran por la inmarcesible estepa o los interminables campos de la imaginación, entre el desprecio y el terror, su lamento es la melodía de las noches más oscuras y cerradas. Un alarido que evoca libertad, pero un alarido que también evoca tristeza y muerte. Piensan que no necesitan a nadie para conseguir lo que desean, mas en su interior, sienten su corazón repleto de apatía, desazón y contradicción. Pues en su libertad no son libres, están atenazados por una necesidad que los marchita irremediablemente.

Es por ello que el lobo solitario siempre muere... a no ser que, en los plúmbeos ecos nocturnos, encuentre respuesta a su lamentación.

Esa respuesta es la compañía... la compañía de alguien con quien puedan compartir su corazón, venciendo de esta manera, y para siempre, su trágica soledad.

Y juntos, envueltos por el manto de la noche, aullarán unidos en un apasionado canto sobre una escarpada colina proyectando sus voces por el ancho valle...

... durante toda la eternidad.

martes, 22 de diciembre de 2009

Camino

CANTARES
Antonio Machado

Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.

(Reinterpretada musical y magistralmente por Joan Manuel Serrat)


Son diversas las formas de interpretar un camino, un largo devenir, que puede, por analogía, considerarse como el propio destino, por lo que ese camino se convierte en un irremediable viaje que recorrer. Cómo una estela que dejamos a medida que avanzamos, por lo que ese camino sólo existe cuando nosotros lo caminamos.

Son diversos los tipos de camino, tan diversos cómo personas vagan por los diversos mundos que pueden albergar sus corazones, pero en un punto convergen, en su final, un final que ninguno de nosotros podemos elegir y en el que ninguno de nosotros queremos pensar…

… aunque sí hay algo que podemos elegir, algo en lo que yo deseo pensar: con quién queremos recorrer ese camino y por qué lugares queremos que nos lleve.

Es por eso que lo importante no es el fin del camino, sino el camino en sí mismo.

Quién viaja demasiado rápido, pierde la esencia de su viaje.



Y mientras caminamos sobre la arena mojada, nuestros pies empapados por el mar, nuestras manos hilvanadas por nuestros dedos y una única mirada que se une para el horizonte contemplar, te puedo decir sin dudar:

Quién viaja junto a la persona que ama, nunca se cansará de caminar...

martes, 15 de diciembre de 2009

Una canción de amor, pasión... y desesperación

Llénate de mí
de aquel cuyas palabras palpitan desde sus entrañas hasta nuestros corazones, Ricardo Neftalí Reyes, distinguido a perpetuidad como Pablo Neruda:

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien,
quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.

No puede ser, no puede ser.
¿Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
¿Quién iba a exterminarme? ¿Qué designio, qué‚ palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser‚ la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de m¡ mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.

¡Irme,

Dios mío,
irme!


Dotar de deseo a mis palabras tras una ardiente e inacabable noche
de fanáticas interpretaciones,
de ardientes sueños
y de crepitantes despertares
tan sólo puede alcanzarse con la lírica de este demiurgo
del amor visceral y la concupiscencia despojada.

Vacío está mi pensamiento, pues atestado está mi corazón y rebosante mi deseo.
Por ti.

Neruda me honro con tu presencia, me honras con tu verso.

Un verso que te usurpo despiadadamente para entregárselo al manantial de mi sempiterno placer,
ahora y siempre.
Dedicado a ti.

Todavía late mi atizado nexo y germina la esencia
que empapa e impregna.
Dentro de ti.

Tú eres tanto para mí
como yo lo soy
Para ti .

Ojalá aprisa arribe ese día que no sean mis palabras, tus palabras o sus palabras.
Sólo seamos nosotros.
Y te colme de mí.


jueves, 26 de noviembre de 2009

Poesía eres tú

Rima XXIV
del apasionado relator de versos y fábulas, Eterno Trovador de la Soledad y el Amor, Gustavo Adolfo Bécquer


Dos rojas lenguas de fuego
que, a un mismo tronco enlazadas,
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama;
dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan;
dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata;
dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y al juntarse allá en el cielo
forman una nube blanca;
dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas.


Ninguna novedad aportaré en mi alocución hacia uno de los grandes creadores líricos de la literatura patria, puesto que es bien conocida y, del mismo modo idolatrada por muchos que coinciden en complacencia conmigo, la deleitosa obra de este narrador de leyendas y rapsoda de poemas. Lo conocí cuando ni siquiera se esbozaba un atisbo de madurez en mí, mientras paseaba por unas figuradas calles de pendientes pronunciadas e irregular pavimento, con las balconadas repletas de flores y las porterías atestadas de lozanas mozas sevillanas, a las que ni me atrevía a mirar por mi endémica timidez, por lo que tenía que sumergirme irremediablemente en estos versos para poder imaginarlas. Unos versos que enriquecieron mi existencia desde el principio, en cuanto pude sentir esas arrebatadoras y apasionadas poesías como mías.


Despertó en mí un sentimiento que nunca antes había experimentado, que ni siquiera había imaginado que sentiría y que con el tiempo se fue apagando cuando comprobaba que nunca lo viviría. Pero él siempre estuvo ahí, en el devenir de los años, mucho antes de que yo tomara conciencia, para ejemplizar y describir emociones que sólo el corazón podría llegar a discernir. Y sin necesidad de artificios ni artimañas, tan sólo con la simpleza y la ingenuidad que se tiene cuando se comienza a amar, todas las rimas se abrieron camino hasta mí, permitiéndome hacerme una errática idea de aquello que, alguna vez, lograría percibir. No obstante, cuando la embriagadez poética me sumía en el aturdimiento, podía recurrir a sus fantásticas y misteriosas leyendas, que evocaban desiguales impresiones, balanceándose entre la insana incertidumbre, el irracional terror, el creciente interés o la desgarradora pasión.

Su vida estuvo totalmente precipitada entorno a la literatura, con lo que ello podría implicar, tanto por desgracias como por virtudes, aunque en el caso de este romántico empedernido, estandarte de tantos otros, anteriores y posteriores, fue por ventura de sus lectores más que de sí mismo en algunas ocasiones. La introspección que fundamentaba sus escritos es más que evidente, en la que se puede vislumbrar un gran tormento cimentado en su melancólica soledad, un inquietante miedo hacia lo inefable y lo desconocido y, por encima de todo lo demás, una desenfrenada forma de entregarse a la emoción de amar. Tan entusiasta y vehemente se mostraba, que sólo podía concebirse que este amor que anhelaba fuera una utopía inalcanzable. Y así fue como Julia, su numen idealizado, la musa de las pupilas azules, jamás correspondió a las hermosas palabras que surgieron de su corazón. Por aquel entonces no era un artista ungido con el inicuo reconocimiento que posteriormente obtuvo de manera abrumadora y absoluta, consagrándolo como uno de los mayores poetas de toda la historia: esto fue lo que le hizo insignificante ante ella. Más trágico fue, no obstante, que no encontrara ese amor durante su vida, en lugar de la gloria que le precedió cuando hubo abandonado este mundo, pues él lo único que deseaba era ser feliz y sólo lo lograba mientras amaba.


Por esta razón y en este momento, pienso que he cometido una traición hacia uno de los autores de mi despertar romántico, pues he hurtado sus versos para entregárselos a otra persona, que no se llama Julia y que, por azares, por destino o por encadenadas causas, sí que comparte conmigo ese sentimiento que ahora siento que escribió para mí, escribió para nosotros, con tanta maestría que lo enaltece por completo, hasta una desbordante medida en la que cada una de sus letras tiene sentido por sí misma: amor.

Pero es una justificada deslealtad, amigo Gustavo, que estoy seguro que entenderás, allá dónde estés, porque tu obra ahora sirve para que yo honre tu memoria y dedique tus versos a alguien que sí los sabrá valorar como merecen.