Desde tiempos inmemoriales,
cuando la historia no era más que un impreciso
esbozo narrado por los victoriosos, hemos existido los Bardos:
narradores, cronistas y poetas; artistas, juglares y trovadores;
tejedores de sueños que recogían mitos y leyendas,
de las canciones ancestrales, de los evanescentes sortilegios,
del arrullo del tempestuoso mar o del canto de las ninfas del bosque,
para transmitirlos durante generaciones entre aquellos
que nos quisieran escuchar, sumidos en un embrujado deleite.

Y es ahora, en esta Era donde la magia se diluye
junto con la esperanza de las gentes,
cuando nuestro pulso ha de redactar con renovada pasión
y nuestra voz resonar más allá de los sueños
.

Toma asiento y escucha con atención.

Siempre habrá un cuento que narrar.
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domingo, 15 de julio de 2018

Líneas paralelas





Son... como dos gotas de lluvia
deslizando en dos ventanas
cuando para de llover...

Son.. como cuentas no pagadas,
de silencios y miradas,
callando por lo que pudo ser...

... y no fue.

Y ya... se despiden frente a frente.
Sin notarse, sin saberse.
Ignorando cualquier plan.

Y no... no sopla viento de cambio.
No hay epifanía, no hay llanto.
Sólo sombras que se escapan ...
... sobre un alfiler.

Como líneas paralelas,
esquivando los recuerdos.
Como besos y caricias,
que se escapan de su piel.

Declarando bancarrota,
quebrando toda esperanza,
cada uno por su lado.
No te quiero ni puedo querer.

Y las hostias en la cara,
y el perfume que se pierde
y el pasado que les muerde
y el futuro no vendrá.

Sólo les queda el presente,
que se escurre entre sus dedos,
escapando en paralelo,
ya no queda nada por lo que luchar.

Y aunque fueron los mejores,
aunque el mundo era suyo,
y eran dueños del destino,
que no era de nadie más...

... ahora ya es que ni se miran,
ahora buscan la salida
que entorpece su memoria
en cada una de sus heridas hay sal.

Y no hay nada...
y no hay nada..
y no hay nada...
y no hay nada...

Y no hay nada...
y no hay nada...
y no hay nada...
Ya no queda nada por lo que luchar.

... ya no queda nada por lo que luchar.

Son... como líneas paralelas.
Cada uno por su lado.
Un espejo bifurcado.
Ya nunca mirarán...


... atrás

viernes, 18 de abril de 2014

Lección de música

- Es ella – musité mientras mis ojos no podían desprenderse de su estuche. 


 Era madera, de color oscuro, diría que morena, y aunque apenas me atreví a tocarla, sabía que era suave como esa clase de terciopelo inolvidable que se queda grabado en la piel. Pero sabía que no era el momento de abrirlo, todavía no. Recorrí su superficie durante interminables minutos, con la prudencia de los que quieren hacer las cosas bien, que se peleaba con la curiosidad de aquellos que no se contentan con las apariencias. La dejé marchar de mi lado, y sin embargo, estaba anclada en mi interior. 

Pasaron las horas y regresó. Cada vez me gustaba más ese estuche de roble macizo que tenía ante mí y cada vez sentía un afán mayor por descubrir lo que había dentro. Tuve que contenerme, reprimir un ardiente deseo que se avivaba cuanto más lo contemplaba. Hasta que sucedió. Una noche se colmó mi paciencia con una última gota de pasión y decidí destapar ligeramente la cubierta. Entonces la vi y lo supe. Quería aprender a tocarla. Mis manos existían para interpretar ese instrumento. Mi corazón anhelaba sentir la música que podía tocar con ese contrabajo. Y sabíamos que nos habíamos elegido, ‘parasiempre’ o ‘nuncajamás’, no podríamos decir por cuanto, sino hasta que quisiéramos. 

 - Hoy es siempre, todavía. – le susurré al contrabajo, cuyo estuche aún seguía entreabierto. 

Ocurre que cuando alguien se apasiona tanto por algo, se puede precipitar en un apremio en el que caen los que carecen de la paciencia suficiente para recorrer los caminos al mismo son que sus sentimientos. Y eso fue precisamente lo que pasó, cuando intenté abrir el estuche durante un atardecer, frente a un mar azorado por el viento. Las bisagras chirriaron con tanta estridencia que pensé que había quebrado el estuche. Quería comenzar a aprender a tocar mi contrabajo cuanto antes, pero había que respetar los tiempos que exige el buen aprendizaje. 

Así fue como comencé a aprender. A compartir confidencias y complicidades, incertidumbres y ausencias, y en cada amanecer que vivíamos, el estuche se abría un poco más, sin prisas, siguiendo el orden natural de las cosas. Hasta que, tras incontables despertares, se abrió por completo y pude tomarla entre mis brazos. De verdad. Nunca antes había sentido una sensación de plenitud tan intensa, como cuando empecé a tocar las primeras notas que nacían de esas tersas cuerdas. Era un sonido lento, puede que incluso torpe, pero sabía y sentía que pronto se convertiría en la música más bella que podría desear mi alma. Por lo que desde ese instante me conjuré para practicar cada día. 

Y la música fluyó, como fluyen las cosas que no necesitan explicación, en una armonía tan apasionada, que el entusiasmo nos llevó a descubrir las notas de esas canciones que siempre habíamos querido tocar. Ella había dejado de ser un instrumento, en realidad, nunca lo había sido. Por eso no era mía, sino de sí misma, tanto como podía serlo yo. Y cuando mi brazo la tomaba por la espalda, por el mango, apoyaba sus clavijas sobre mi piel hasta el dulce adormecimiento, mientras mis dedos aferraban el arco que arrancaba de esas cuerdas arpegios que más bien parecían gemidos del placer más intenso. En nuestro arrebato, era como una explosión, un estallido de sonidos, que terminaba por extraer notas casi perfectas de nuestros corazones, hasta que culminábamos en un éxtasis que nos dejaba exhaustos. Hasta el siguiente amanecer, en el que volvía a practicar con ella. Nunca era suficiente, no quería hacerlo tan sólo bien. 

- Siempre querré que sea mejor. – le revelé al contrabajo, después de haber estado acariciándolo durante horas. 

Sin embargo, todo el que quiere aprender, también ha de asumir el inevitable error. Tan pronto como sonaba una canción prodigiosa, se escapaban algunos acordes desafinados, que dibujaban en el aire el llanto. Incluso melodías completamente discordantes que provocaban decepciones y desencantos. No obstante, de estos inconvenientes se podía extraer la más útil de las lecciones, y después de asumir cada error, retomaba la música con esa vehemencia que insufla un enamorado corazón. Y quizá aquí estuvo mi equivocación. Pues aquel que aprende, que desea hacerlo mejor, irremediablemente, casi en su inconsciente, desea alcanzar la perfección; uno de esos anhelos imposibles con el que el ser humano siempre choca. 

Y un amanecer cualquiera, en el que la música era impecable, en el que las canciones sonaban con más o menos ilusión o más o menos melancolía, así como querían, llegó la fatalidad que implica la exigencia. No satisfecho con esas melodías que conseguía, por las que ambos nos amábamos, quise emprender un esfuerzo mayor, para no caer en el abismo de la rutina y la repetición. Por ello, la desorientación me despertó y percutí en las cuerdas con fiereza, y las dudas me asaltaron cuando el cordal empezó a restallar. 

En lugar de detenerme y asumir que no podría alcanzar ese ficticio virtuosismo, continué tocando, hasta que dejé de ser ese músico enamorado de su contrabajo, para convertirme en un ser obcecado por el miedo de no estar a la altura de sus sentimientos. Y una cuerda se rompió y la música cesó, por completo. Abatido y enojado, separé mis manos de ella y me marché avergonzado, sin saber qué ni por qué había ocurrido. Entonces lo supe y se lo dije. - Había buscado una canción que no quería, una canción que no existía, cuando ya habíamos encontrado nuestra melodía. Cerré el estuche de mi contrabajo y me marché, quién sabe si hasta el próximo amanecer o hasta que nos encuentre la luna llena. 

Porque ella se merecía nuestra canción cada día. 

Y yo quería aprender a tocarla.

sábado, 29 de junio de 2013

Fuego


La memoria agoniza, se desliza, lenta y fría.

Las conciencias se derriten, polvo y viento, melancolía.

Los castillos se derrumban, sus paredes son mantequilla.

Los inviernos lloran mares,  rompen huesos, hielo y sangre.

Las miradas, estremecen, ojos muertos, sin pupilas.
Los abrazos, se deshacen, maleables, de plastilina.
Las verdades, siegan lenguas, nunca nacen, son mentiras.
Todo cansa, todo agota, irrefrenable, nace la chispa.


De repente surge el fuego, y ya no importa más el miedo.
Y por mis venas llueve rabia, adrenalina, fuego y vida
Y soy libre, y soy eterno, y mi llama es como acero.
La tristeza es un engaño, siempre que tengamos fuego.


¡Fuego, fuego, fuego, quema el cielo!
¡Fuego, fuego, fuego, quema el cielo!

La tristeza es un engaño siempre que tengamos fuego.
Siempre tengo vida, siempre tengo fuego.
¡Fuego, fuego, fuego, quema el cielo!


¡Fuego, fuego, fuego, quema el cielo!
Destruyo el infierno, yo tengo más fuego.
El secreto es estar despierto, si te rindes estás muerto.
Funde lo que temes, quémalo con fuego.


sábado, 18 de mayo de 2013

Sigue lloviendo



Está lloviendo…
Y las nubes no me dejan ver el cielo.
Y la lluvia empapa todos mis recuerdos.
Y entre tanta oscuridad, me quedo ciego.
Me quedo ciego.

Y no te encuentro.
Y aunque creo que te busco, no te encuentro.
Y estoy cerca del abismo y me tambaleo.
Y aunque estoy envuelto en llamas no me quemo.

Me consumo. No me quemo.

Y no lo entiendo,
Aunque trato de entenderlo, no lo entiendo.
Aunque crea que me entiendo, no te entiendo.
Aunque crea que te entiendo, no me entiendo.
No me entiendo. No te entiendo.

Y entre olvido y olvido, te recuerdo.
Y entre lágrima y lágrima, me desvelo.
Y puede ser el final, y estás tan lejos.
Y no alcanzo a vislumbrar el firmamento.
Está lloviendo. Y estás tan lejos.
Está lloviendo. Y estoy muy lejos.



No sé qué hacer,  si este es el fin.
No sé vivir, no sé morir.



Sigue lloviendo,
y aunque amaine, la verdad es que no veo.
Y me pierdo  entre un te quiero y un te quiero,
y aunque no quiero sufrir, estás sufriendo.
Y aunque quiero hacerte feliz,  no estoy contento.
Y la vida ya es tan gris, color cemento,
Y entre tanta cicatriz, hay sangre y cieno.
Y ando en círculos hacia ti, y ya no hay fuego.

Sigue lloviendo...
Y me pregunto si es el fin, no quiero saberlo.
Aunque crea que estoy loco, sigo cuerdo-
Porque pase lo que pase, tengo un credo.
Porque no quiero rendirme, ni saberme muerto.
Por querer resucitar, surcaré el miedo.
Y cuando despierte a tu lado de este sueño.
Ya no habrá más pesadillas ni tormentos.

Será un mal sueño.
Es un mal sueño.

Sigue lloviendo.
Sigue lloviendo.

martes, 17 de julio de 2012

Una larga historia que dura... desde hoy hasta ayer.


Aún recuerdo, dos imágenes flotando...
Dos destinos, entrecruzados, como bailando.
Es curioso, como el tiempo, desdibuja
rostros, vidas,  esperanzas, sueños rotos,

Palabras huecas, calmas y terremotos...
Palabras llenas, tormentas, terremotos.



Pero entre el polvo, hay dos figuras, victoriosas, derrotadas.
Soñando sueños de cristal, sueños de cartón.

Frágiles y fuertes,  dueñas del pasado.
Ignorando el futuro, sorbiendo la vida a tragos.
Siendo libres en una cárcel de papel...
siendo libres en una cárcel de papel.

En la bruma, aún perdura, sin remedio, y sin cura,
una larga historia que dura desde hoy hasta ayer.
En la bruma, aún perdura, sin remedio y sin cura.
una larga historia que dura desde hoy hasta ayer.

Desde hoy hasta ayer... desde hoy hasta ayer.


Con el fuego inconsciente, de lo incierto,
Malabares con los años, no importa el precio.
Siendo jueces del futuro, arena entre los dedos.

Aunque intentes recogerla la dispersa el viento.

Pero sin darse cuenta, perdura en el tiempo.
Aunque sea imposible, resurge sin remedio.

Entre el frío, dos figuras, olvidadas, imborrables.
Despertando del letargo, derritiendo el hielo.
Derrumbando paredes, traspasando muros.
Ignorando el futuro, sorbiendo la vida a tragos.

Siendo eternos en el ojo del huracán.
Siendo libres en el ojo del huracán.

En la bruma, aún perdura, sin remedio y sin cura.
Una larga historia que dura, desde hoy hasta ayer.
En la bruma, aún perdura sin remedio y sin cura.
Una larga historia que dura, desde hoy hasta ayer.

Desde hoy hasta ayer... desde hoy hasta ayer.

Fuimos libres, fuimos dioses, somos libres, somos dioses.

Una larga historia que dura... una larga historia que dura...

                                                                                

                                                                                     ... desde hoy hasta ayer...




martes, 3 de julio de 2012

Antes del amanecer





Escucho...

... en la oscuridad de mi desvelo, converso conmigo mismo. Abrazado bajo sábanas de desasosiego, cayendo lenta la noche como la pluma de un pájaro recién cazado por un gato, me atrevo y me observo. Aunque sea complicado mirar cuando me resulto tan extraño, es el momento de hablarme lo callado. Por eso cierro los ojos y en picado caen mis párpados, son pesadas losas. No duermo, pienso y...

... recuerdo...


... el silencio de caricias con las que adornaba tu piel dormida, esos besos cincelados que se tallaban en cada rincón de tu cuerpo y un susurro que me traía tu respiración desde el fin del mundo. Colma el vacío de sensaciones jamás vividas. Era una montaña rusa, a veces tocando el cielo, en otras en los confines del infierno, transcurría los senderos de una brillante ciudad hacia callejuelas inexploradas donde me pierdo. Me extravío de mí, y al mismo tiempo, a ti no te encuentro, pero...

... aprendo...

... que no es el súbito mal el que nos desencamina, sino ese miedo consentido e inadvertido, aquel que reside en lo cotidiano y se instala dentro de nosotros mismos sin querer darnos cuenta, marchitándonos hasta que olvidamos quienes somos. Como si estuviéramos frente a un espejo, con una vela que antes permitía vernos y que ahora se consume en su propia cera, ensombreciendo la visión de nuestro rostro. Y, sin embargo, por fin lo sé y lo...

... siento...

... como la luz vuelve a deslizarse por los recovecos de una persiana que no tendría porque estar bajada. Me ilumina esa naciente claridad que acompaña la brisa marina de un ventilador y descubro que sigo estando ahí, que nunca me he marchado. Tan sólo necesitaba escucharme en silencio y aprender a sentirme. Hacer algo que ya sabía: ser yo mismo.


Entonces abro los ojos, me giro en la cama, despiertas...

... y amanezco.





domingo, 24 de junio de 2012

Tan lejos, tan cerca


 Lentamente, desenredo la madeja de mi ayer.
Paso a paso, hilvanando, los retazos de un nuevo amanecer.

En mi espejo, tu reflejo, limpio y claro, aunque ya no estés.

Voy borrando, con mi mano tanto y tanto por lo que luché.

Y olvidé lo que aprendí, recordé que quise ser.
Fui buscando entre las ruinas un punto de inflexión.
Frené desenfrenado, me equivoqué otra vez.
Sigo igual de perdido, no hay nada, no hay nada que hacer.

Lejos, te quiero tan lejos, tan lejos, tan lejos, tan lejos de mí.
Lejos, te quiero tan lejos, tan lejos, tan lejos, tan lejos de mí.

Y abro los ojos y no puedo combatir,
Estoy cansado, me has derrotado, ¿qué es lo que has hecho de mí?
Por más que corra, por más que me esconda, siempre te encuentro.
Sigo igual de perdido, te quiero tan lejos, te quiero tan cerca de mí.
Cerca, te quiero tan cerca, tan cerca tan cerca, tan cerca de mí.
Cerca, te quiero tan lejos, tan lejos tan cerca, tan cerca de mí.
Vuelve conmigo, vete de aquí, vente conmigo, fuera de aquí, vente conmigo…

Lejos… te quiero tan lejos… tan lejos, tan cerca… tan lejos de mí.

martes, 5 de junio de 2012

Te regalo el futuro



Te regalo el cariño.
Te regalo mi anhelo.
Te regalo promesas, envueltas en brillo,
tuyas son mi calma y mi paz.



Te regalo mis sueños,
Te regalo el deseo.
Te regalo un espejo, con él mi reflejo,
y la luz que de mí haces brotar.

Te regalo esperanza, 
vestida de viento,
Te regalo confianza, te entrego certeza,
no quiero volver a dudar.

Te regalo mi risa, 
Te regalo mis besos,
Te regalo mi abrazo, tuyo es mi regazo,
túmbate, puedes descansar.

Te regalo una caja, repleta de vida, 
palpitan dormidos, los entresijos
de quien ya quiere despertar.

La coges si quieres,
no dudes más...
tú te lo mereces...

Lo coges si quieres,
¡deja de dudar!
tú te lo mereces...

Todo es tuyo.
Recógelo.
Todo es tuyo, 
de mis cenizas a mi corazón.

Todo es tuyo.
Recógelo.
Todo es tuyo,
de mis cenizas a mi corazón...


... pero también...

Te regalo mi miedo, 
te regalo el silencio,
te regalo mis dudas, que yo nunca olvido,
toma esta certeza, nunca dejaré de dudar.

Te regalo un incendio,
te regalo desprecio.
Te escupo miseria, te entrego mi tristeza,
olvida la felicidad.

Aunque no estarás sola,
te regalo soledad,
Aunque finjas ser libre, te entrego cadenas,
sin llave, no podrás escapar.

Te regalo el olvido,
sólo podrás recordar,
aquello que duele, traiciones, mentiras,
cada aguja, cuchillo, cada puñal.

Te regalo una caja, repleta de muerte
palpitan despiertas, mil pesadillas
de quien no quiere despertar.

Y aunque no quieras,
la coges sin más.
Tú te lo mereces...

Quieras o no quieras,
lo coges sin más.
Tú te lo mereces...

¡Todo es tuyo!
¡Recógelo!
¡Todo es tuyo!
¡De mis cenizas a mi corazón!

¡Todo es tuyo!
¡Recógelo!
¡Todo es tuyo!
¡De mis cenizas a mi corazón!

¡Te regalo el futuro!
¡Te regalo el futuro!
¡Te regalo el futuro!

¡Te regalo el futuro!
¡Te regalo el futuro!
¡Te regalo el futuro!
 

miércoles, 23 de mayo de 2012

De la música (VIII, IX y X)


8- WE’VE GOT TONIGHT
Bob Seger
Stranger in town (1978)
“Tenemos esta noche, cariño, ¿quién necesita mañana? Tenemos esta noche. ¿Por qué no te quedas?”




Sus fantasías se fueron volviendo diferentes, más complejas, no mejores, sencillamente diferentes. Respondían al lógico proceso de la pubertad, estaba poco a poco dejando de ser un niño. Cada día que pasaba todo era más complicado, y apenas comprendía porque esa chica con la que había hablado una vez y media durante toda su vida iba ganando protagonismo en sus sueños.
Ahora eran como en las películas de esas que echaban por la tele y que había aprendido a odiar.
Pero aún así, esperaba fervientemente el momento en el que se durmiera. Porque la noche sería de los dos.


9- LADY WRITER
Dire Straits
Communiqué (1979)
“Tan sólo con la manera que su pelo cae sobre su cara, soy consciente de mi caída desde la cordura, a otro tiempo, a otro lugar.”



No pasaron los dos años que ella vaticinó. Apenas tres o cuatro meses después de su última conversación, fue él quién se acercó a ella. Era la primera persona a la que se acercaba en la vida probablemente.
- ¿Qué es eso que escribes?
Ella estaba escribiendo en un cuaderno, parecido al que tenía él.
- ¿Y eso te importa por?
- Porque me gusta escribir. Porque me gusta leer. Siempre te veo escribiendo. Tengo curiosidad.
Ella rió.
- Eso significa que hay algo más aparte de lo que sea que vive en tu cabecita. Que te interesa el mundo real.
- No del todo. Pero tú sí.- ni siquiera comprendió cómo dijo eso ni por qué.
- ¿Te intereso? ¿Te resulto interesante?
- No… no quería decir eso.
- ¿Ah no? Pues te vas a quedar sin saberlo.
Cerró el cuaderno, y se marchó.
Lejos de hacerle desistir, sin darse cuenta esa conversación la introdujo más en sus pensamientos. Sería la escritora de sus sueños.



10- HEAVEN
Bryan Adams
So far so good (1983)
“He estado esperando mucho tiempo algo que saque todo el amor que llevo dentro, y ahora mis sueños se hacen realidad.”





Sólo tenían catorce años. No comprendían lo que era el amor. De hecho, nadie lo comprendía a esa edad. Y menos él, porque durante toda su vida nunca había pensado en ello. Es normal, lo que le rodeaba tampoco le habría inspirado la necesidad de saber lo que era el amor y lo que implicaba.
Apenas recordaba a su madre, un recuerdo tan difuso y lejano que no llegaba a distinguirse entre tantos otros que revoloteaban por su mente.
Murió cuando él apenas tenía tres años. Su padre se consumió, pero se encargó de criarle. Criarle para él fue proporcionarle ropa y comida. Era suficiente pero no lo era. Nunca cruzaron una conversación de más de tres palabras por frase. Encerrado en esa casa durante años, y más encerrado aún en sus sueños, el amor no fue nunca importante, y nunca comprendió lo que las tontas canciones de amor querían decir ni a qué se referían ni porqué eran tan apasionadas.
Un día, todo cambió. Un día escuchó una tonta canción de amor en la radio, y quiso atravesar el cielo abrazado junto a su escritora. Seguía sin comprender lo que era el amor, no en vano, muchísima gente no llegaban a comprenderlo durante toda su vida. Pero por lo menos, se acercó a darse cuenta de por qué todo el mundo le daba tanta importancia.

martes, 15 de mayo de 2012

De la música (V, VI y VII)


5- THE BARD´S SONG
Blind Guardian
Somewhere far beyond (1992)
“Mientras pasan las horas, cierro los ojos y en un mundo muy lejano, nos volveremos a ver. El mañana nos llevará, lejos de casa y nadie sabrá nunca nuestros nombres.”


Se sentaba en su silla,  y cogía el cuaderno, lleno de dibujos, de frases sueltas,  de calcos de sueños, de esperanzas que ni siquiera él comprendía.
Los mundos se trazaban por sí solos, delante de sus ojos, una nueva realidad inimaginable, y descomunal, tangible y perfecta. Sólo tenía que cerrar los ojos y dejarse llevar.


6- BOULEVARD OF BROKEN DREAMS
Green day
American Idiot (2006)
“Ando por estas calles vacías, por el boulevard de los sueños rotos. Cuando todo el mundo duerme, soy el único que anda solo.”



Era de noche. Todo el mundo dormía, y él caminaba. Era cuando más libre se sentía, y cuando más saboreaba el mundo real. Un niño de apenas catorce años no debía pasear solo por las calles vacías de una gran ciudad. Nunca tuvo problemas, pero pudo tenerlos.
El aire frío de la noche era su aliado. Se sentía bien, casi completo, casi parte de este mundo.
Hubo un momento en el que olvidó lo que era pasear. Ver la ciudad dormida, y ser el dueño del mundo.


7- ELEANOR RIGBY
The Beatles
Revolver (1965)
“Toda esa gente solitaria, ¿de dónde vienen, dónde pertenecen?”



El mundo está absolutamente lleno a rebosar de gente solitaria, unos más que otros, muchos casi inconscientes de su propia soledad, viviendo en un autoengaño ardiente que les hacía pensar que no estaban solos. Pero sí lo estaban.
- Mira toda esa gente solitaria.- ella sé acerco a él. Habían pasado cuatro años desde la última vez que hablaron. Pero de alguna manera, ella se había convertido en su ancla con la realidad. Lo único del mundo real que le rodeaba que realmente merecía la pena.
- ¿Perdona?- respondió él.
- Toda la gente piensa que no está sola. Pero está sola. Por eso me caes bien.
- ¿Qué… qué quieres decir?
Ella sonrió.
- Tú sabes que estás solo. No te engañas, ni te molestas en engañarte.
- ¿Crees que eso es bueno?
- Mucho mejor que lo que hacen ellos.- se levantó y sacó un cigarrillo.- Hablamos dentro de un par de años, ¿vale?
Su figura se fue disipando entre la multitud del instituto, entre toda la gente sola y solitaria.


viernes, 11 de mayo de 2012

De la música (II, III y IV)


2- ALWAYS AND NEVER
Coheed & Cambria
Stage IV (2006)
“¿Me cogerás cuando aterrice?”



En sus mundos fantásticos todo era más sencillo, más hermoso, más épico. Dragones de papel se quemaban con el fuego de los días, fuego de ceniza de regaliz y viento espolvoreado con azúcar y felicidad. Montaba en caballos y unicornios que se fundían con la niebla y surgían renovados, volando como pegasos incandescentes que atravesaban el cielo y las nubes, de algodón y música.
Se quedaba quieto, callado, centrado en lo que escribía y en lo que vivía dentro de sí mismo durante horas. Es normal que no hiciera amigos y que todos lo miraran como a un bicho raro. Lo genial es que durante muchísimo tiempo, eso no le importó.


3- IRISH HEARTBEAT
Van Morrison
Irish Heartbeat (1985)
“Hay un extraño esperando detrás de tu puerta. Puede ser tu amigo, tu hermano… quizás no lo sepas nunca…”



Se acercó a él una niña. Apenas tenían diez años.
- Hola.- dijo ella.+
Inmerso en uno de sus sueños él comenzó la conversación sin comenzarla.
- ¿Por qué siempre estás callado? Eres muy raro.
Él levantó entonces la cabeza y la vio. Todavía eran unos niños. Era imposible que comprendiera lo que años después sentiría por ella, como llegaría a ser el eje indiscutible de su mundo, su punto de apoyo, todo lo que importaba.
Aún así, aún sin comprenderlo la miró y sintió un pequeño relámpago recorrerle de los pies a la cabeza. La fantasía se disipó. Por lo menos por un momento.
Ella estaba allí.

4- DEEP
Anathema
Judgement (1996)
El tiempo nos verá cada día, y puedes buscar en tu alma si no te das cuenta…”


En lo profundo de su alma, en los recovecos escondidos entre sus pensamientos, su imaginación y sus sueños, se revolvía la inquietud y el viento.
Se volvió una enfermedad que no quiso asumir, algo irremediable  que el tiempo se molestó en empeorar. Madurar entre las tinieblas de lo incomprensible es algo que no debía sucederle a un niño de trece años.
Llegaba a su casa, todos los días después del colegio. Su padre era una sombra decadente, sentada en el sillón, cansado de estar cansado pero sin remedio posible para ello. Ni le dirigía la palabra.
En lo profundo de su alma, se refugiaba, y los garabatos de su fantasía le alcanzaban. 



De la música (I)

1- THE RIVER
Bruce Springsteen
The River (1981)
Y bajo el río, lloramos…”



Vivió muchos años inmerso en la fantasía, jugueteando con la evasión de la realidad. Todo lo que los sueños le ofrecían era más jugoso, infinitamente más apetecible.
¿Fantasía o realidad? ¿Qué tenía la realidad que la hiciera necesariamente más importante? Tuvo discusiones con mucha gente que se fue cruzando con él a través de su vida.
- La realidad es todo lo que tenemos.- le decían algunos.
- Eso no es cierto.- respondía él.- Lo que tú estás viendo con tus ojos no es más que una imagen creada a partir de tu cerebro. Vivir esa imagen es igual que vivir cualquiera de mis fantasías.
Estaba tan convencido de que tenía razón… en un proceso tan ingenuo y dulce de autoconvencimiento.
La realidad terminó derrotándole, está claro. Por más que él pensase, no se puede esquivar a no ser que termines volviéndote loco.
Y hubo un día en el que, cruzó el río de su mente, lo vadeó como pudo, y alcanzó definitivamente el mundo real. Pero todavía quedaba mucho para eso.

domingo, 8 de abril de 2012

En círculos





Viajo en círculos
Por mi mente,
derrapando
por mi subconsciente.
No hay salida.
No hay camino.
No hay señales.
¿Hay destino?

He atravesado el cielo,
a lomos de un cometa,
he soñado y vivido
litros de realidad.
He sido desdichado,
he sido afortunado,
he recorrido los surcos
de una estrella fugaz.

Voy en círculos por mi mente,
circular zigzag propio de un demente,
en mi viaje repitiendo
los errores, también los aciertos.

Voy en círculos, en círculos.
voy en círculos, en círculos.

Cuando creo que he llegado,
el camino es más escarpado.

Me resbalo,
caigo y corro,
desesperado
pidiendo socorro,
Y no encuentro
rastro alguno,
de lo que me ha perdido
ni de lo que busco

Voy en círculos. Voy en círculos.
Voy en círculos. Voy en círculos.

Esta es mi realidad.
Esta es mi realidad.
Esta es mi realidad.
Esta es mi realidad.

He reinado en despojos,
de un mundo incomprensible,
he cabalgado inconsciente
dentro de esta espiral,
inmerso en tantas mentiras
disfrazadas de sueños,
círculos en mi mente
que no puedo esquivar.

He traspasado fronteras,
que creía inexpugnables,
sólo para cerciorarme
de que todo sigue igual,
he llorado el silencio,
he escupido al destino,
he sonreído al abismo
vacío y circular.

Todo sigue igual…

Voy en círculos…

miércoles, 22 de febrero de 2012

Estrelllas en el mar



Subido en mi barca,
voy dejando el mundo atrás.
No existe certeza, más que hay luz y oscuridad.
El mar es oscuro, las estrellas brillarán.

Veo estrellas en el mar.
Sólo estrellas en el mar.

Tumbado en cubierta, olvido la tempestad.
Voy borrando la tormenta, nace la tranquilidad.
Escucho el silencio, contemplo la eternidad.

Veo estrellas en el mar.
Sólo estrellas en el mar.

Miro mi reflejo, veo estrellas en el mar.
sólo estrellas en el mar.
sólo estrellas en el mar.
Y mis lágrimas sólo son puntos de sal.
Como estrellas en el mar.
Como estrellas en el mar

Bajo el manto de la noche, se respira calma y paz.
El vaivén de las olas, el dulce olor de la sal.
Ya no hay más promesas, sólo existe libertad.
Como estrellas en el mar.
Sólo estrellas en el mar.

El viento me guía, y no sé lo que vendrá.
Ahora ya es que me da igual.
ahora mismo me da igual.
Cierro los ojos, veo estrellas en el mar.

Sólo estrellas en el mar.
Sólo estrellas en el mar.

Y en el horizonte, dibujo un nuevo final.
Pinto estrellas en el mar.
Sólo estrellas en el mar.

Olvido mi destino, saboreo el azar.
Y veo estrellas en el mar.
Sólo estrellas en el mar.

... sólo estrellas en el mar...