Desde tiempos inmemoriales,
cuando la historia no era más que un impreciso
esbozo narrado por los victoriosos, hemos existido los Bardos:
narradores, cronistas y poetas; artistas, juglares y trovadores;
tejedores de sueños que recogían mitos y leyendas,
de las canciones ancestrales, de los evanescentes sortilegios,
del arrullo del tempestuoso mar o del canto de las ninfas del bosque,
para transmitirlos durante generaciones entre aquellos
que nos quisieran escuchar, sumidos en un embrujado deleite.
Y es ahora, en esta Era donde la magia se diluye
junto con la esperanza de las gentes,
cuando nuestro pulso ha de redactar con renovada pasión
y nuestra voz resonar más allá de los sueños.
Toma asiento y escucha con atención.
Siempre habrá un cuento que narrar.
miércoles, 28 de mayo de 2014
Jaulas
viernes, 19 de julio de 2013
LIMBO
viernes, 12 de julio de 2013
Mamá, quiero ser medieval
lunes, 20 de mayo de 2013
Ovejas negras
viernes, 19 de abril de 2013
Cómo arreglar el mundo
Un científico que vivía preocupado con los problemas del mundo estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.Cierto día su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención. De repente se encontró con una revista en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo:
- Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie.
Entonces calculó que al pequeño le llevaría diez días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente.
- Papá, papá, ya lo he hecho, he conseguido terminarlo.Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que a su edad hubiera conseguido recomponer un puzzle que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible?, ¿cómo el niño había sido capaz de hacerlo?. De esta manera el padre preguntó con asombro a su hijo:
- Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo has logrado?.
- Papá - respondió el niño-, yo no sabía como era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que le di la vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, pues sí sabía como era.
sábado, 16 de junio de 2012
Estrellas en el suelo
Tanto se dedicó que pronto halló la primera idea para lograr satisfacer su aspiración: pensó que si reunía escaleras, todas las escaleras que obtener pudiera, conseguiría unirlas entre sí para conformar una escalinata colosal, que le llevaría hasta la estrella que cada noche le aguardaba en la oscuridad sideral. Ni un instante quiso perder, y empezó a errar buscando escaleras de todo tipo y condición, por cada lugar y cada rincón, sin importar lo que la gente pudiera opinar, hasta que amontonó las que consideraba necesarias para ascender al cielo. Cuando las hubo enderezado, inició la ascensión, paso a paso, peldaño a peldaño, subiendo a una altura que jamás había alcanzado, pero que fue por completo insuficiente. Desolado, pero no vencido, volvió a bajar, haciendo equilibrios, y cuando llegó a tierra se encontró con alguien que no había visto desde el cielo. Una chica, de ojos iridiscentes, y astuta sonrisa, que había sido espectadora de esta empresa agotadora. Ambos cruzaron una mirada y ella fue la única que habló:
El siguiente método que pensó parecía mucho más razonable que el anterior. Había visto y leído mucho en novelas sobre viajes en globo, por lo que imaginó que si conseguía tejer una inmensa tela para que contuviera un inmenso aire en su interior, podría elevarse tanto que terminaría llegando hasta el objeto de su ilusión. Así fue como viajó por todos los continentes para adquirir las telas más resistentes, aprendió de maestros costureros el arte del bordado y, en apenas un pestañeo, su gigantesco globo ya estaba terminado. Aguardó a que la noche acaeciera, prendió el quemador, la tela ensanchó y el dirigible emprendió su elevación. Ligero murmuraba el viento, las corrientes eran propicias para satisfacer un sentimiento y el entusiasmo brotó con intensidad. Sin embargo, cuando alcanzó cierta altitud se percató de que se había alegrado con prontitud, puesto que más allá de las nubes no se elevaría y el globo oscilaba poniendo en peligro su vida. Abatido, pero nunca derrotado, tuvo que maniobrar con destreza para descender y no perder la cabeza, y cuando llegó a tierra se encontró con alguien que no había visto desde el cielo. Una chica, esa chica, de brunos cabellos, y tono pausado, que había observado este vuelo accidentado. Ambos cruzaron una mirada y ella fue, otra vez, la única que habló:- Es por eso por lo que te quiero.
martes, 5 de junio de 2012
Te regalo el futuro
Te regalo mi anhelo.
tuyas son mi calma y mi paz.
Te regalo mis sueños,
La coges si quieres,
no dudes más...
lunes, 7 de noviembre de 2011
Conformistas

La mente rendida al corazón, el pensamiento sometido a la pasión, perdidos en la embriaguez de los cuerpos, sin preguntas que formular, ni respuestas que buscar. Palabras orquestradas por los gemidos, ya lejos se escuchaban las voces del arrepentimiento por caer en tentaciones prohibidas. Y es que no hay lugar para el pesar cuando estoy dentro de ti porque tú me dejas entrar.
sábado, 5 de noviembre de 2011
Caminos

Muchos son, asimismo, los tipos de camino, tan dispares cómo entes vagan por cuántos mundos pudieran existir, pero en un punto convergen, en su final, un final que ninguno de nosotros podemos elegir y en el que ninguno de nosotros queremos pensar, no al menos cuando la disposición quiere eludir la angustia.
Pero, pase lo que pase, ocurra cuanto ocurra, a pesar de que nos empeñemos en volver la vista atrás con esa endémica melancolía que aflige a todo ser humano que considera que cualquier pasada travesía siempre fue mejor recorrida, el camino sigue ante nosotros, bajo nuestros pies, sea predestinado, recreado, decidido, en compañía o soledad.
Es por eso, y mucho más, que lo importante no es el fin del camino, sino el camino en sí mismo.
sábado, 15 de octubre de 2011
Seas quien seas, estés donde estés...

El rostro del mundo se desfigura, en una mueca imperceptible, siguiendo mis pasos de regreso que recorren sus rasgos, uno detrás de otro, uniformes, acompasados en su desdén. Alcanzo todos los silencios, todas las oscuridades, todos los vacíos cuando la noche me alcanza, y me sume en su manto, una vez más, acogido por su fruncimiento.
Seas quien seas, estés donde estés, ni siquiera sé si te estoy buscando. Ni siquiera sé si sé buscarte, si quiero buscarte, si debo buscarte. No sé si te conozco, no sé si te perdí para siempre, no sé si acabas de aparecer.
No sé si serás quién comparta los silencios, y deslice susurros en sus adentros, no sé si lo fuiste, si pudiste transformar mi oscuridad. Muchas veces, disecciono mis pensamientos, mis recuerdos, mis esperanzas. Presente, pasado y futuro. Te busco, una figura, un reflejo. ¿Un desliz, un acierto, un error?
Seas quien seas, estés donde estés, sé que existes. Sé que crearás fuego. Sé que crearás dragones, que nada importará, porque hubo un momento en el que no importó, porque en lo que realmente importa... ya no importa.
Quizás seas el reflejo que en ocasiones acierto a ver en mi espejo, que me devuelve burlón. Ese reflejo siempre será el todo... pero creo que seas quién seas, podrías ser la parte.
No es que todo esté mal. No lo está. Pero los tristes caminos de regreso en la soledad vacía, oscura y silenciosa de la noche, apelan a ese pensamiento, a ese recuerdo... o quizás a esa esperanza. Gritan, a veces desesperados, casi siempre confusos; voces que en momentos de lucidez como más o menos es éste, creo comprender.
Seas quien seas, estés donde estés, comparte mi silencio con una palabra. Comparte mi mirada. Seas un recuerdo, seas mi realidad, no seas tristeza. No seas más melancolía.
Sé nuevo viento y brisa nueva. Sé una pregunta, y cualquier tipo de respuesta. No el punto, sólo la coma. Sé incertidumbre, sé azar. Dibuja unas alas en tu espalda, todo vale, todo está permitido. Puedes ser felicidad.
Seas quien seas, estés donde estés... aparece y ¡vuela!
miércoles, 8 de junio de 2011
Desconectado
Me fascinan las cosas que pasan de forma inesperada, y en un momento dado tu mente sale fuera de la escena y piensas. ¿Por qué motivo estoy aquí, en este idílico paraje, donde los ancianos juegan como niños en un parque? Y empiezas a echar cuentas, uno y uno son dos; dos y uno tres, y de repente le sumas otro y ¡pam! ahí lo tienes, ¿¡siete!? Qué extraño, entre cuatro y siete hay una gran diferencia, la posición de los palitos. Porque todos sabemos, que no es lo mismo la curva que la recta, y viceversa. Pensareis que estoy diciendo una serie de verdades inconexas, o puede que quizá sean mentiras conectadas, en fin, eso concierne única y exclusivamente al juicio del juez que analice la jugada.
Y me llamarán loco, pues no señor, lúcido y descarado, de pensamiento simple, o quizá abstractamente recargado... si usted me quiere insultar, caballero; puede llamarme borrego descarriado. ¿Pero por qué comer de la hierba que pisa el rebaño, si por aquel camino hay otra más fresca y limpia? No creo que la vida tenga un manual, porque puede ser muchas cosas excepto una, específica. A ver si me explico, estoy harto de tanta patraña, de que intentes convencerme de una forma tan simple, ¿aun no te has dado cuenta de que yo le doy al coco mientras tu estas dándole al pico?
A veces, reflexiono sobre cosas complicadas, como por ejemplo en qué pensaría el que creó la historia de los duendes, espectros y hadas; y me fascina que pudiera crear tales seres de leyenda, una esperanza conmovedora; y es que si el príncipe me sale rana no pasa nada, con un simple beso ya lo tenemos, historia cambiada. Y ahora como todo está bien que empiece la atracción, y si nos lo permite Newton, que se convierta en algo más, y aunque no sea tan grave, lo podemos llamar gravedad.
Venga, a ver si lo coges, a ver si te enteras. Yo lucho por la libertad de mi mente, un intento por escapar del pasado, del futuro y del presente; y vivir de
forma atemporal, hoy, mañana y siempre. Intento escalar a lo más alto de esta sociedad, para una vez que haya llegado mirar con vértigo antes de lanzarme en picado y volver donde esta mi sitio; porque arriba se vive bien, sin currar, sin pensar, preocupándose únicamente por la reserva del restaurante donde vas a ir a cenar, pero intelectualmente capado.
Hoy voy a reconocer una cosa, si, es cierto, yo también me he equivocado. Y me estoy dando cuenta ahora y eso que sucedió hace ya casi un año. La pereza es la capital de mi pecado, cuando te ofrecen lo fácil y lo tomas, sin arriesgarte a probar algo más complicado. A veces no estaría mal esforzarse un poco más, continuar andando, aunque te canses, a contracorriente, vadeando para al final lograr encallar en el lugar que has estado buscando. Tonterías escritas en un papel, al fin y al cabo al final es solo otra historia de la Navidad.
lunes, 9 de agosto de 2010
Reencuentro
Todo parece distinto... depende de nuestro corazón, de lo que nos evoque en ese momento, de algo más allá del entendimiento, algo que se siente y que se escapa a cualquier razonamiento. Y a veces, pienso en que podría haber sido y lo que no es; pienso en lo que tengo y en lo que se me escapó, y es que a veces, más de las que me convienen, pienso en ti.
Fue algo inesperado, algo que surgió de repente sin previsión y que crecía poco a poco, que se iba creando a si mismo lleno de color, alegría, esperanza y buenas sensaciones. Y al principio alzaba el vuelo una sola mariposa, con valentía y majestuosa, delicada y tremendamente hermosa; y esa una llamó a otra, y con el paso de los días fueron cientos de ellas las que mi estomago recorrían. Y sus delicadas alas me acariciaban, haciéndome cosquillas, provocando esa agradable sensación cuando te veía y se aceleraba el latido de mi corazón.
Y al escuchar tu voz, podía sentir lo mismo que cuando escucho una buena canción de alguno de mis grupos preferidos, o a una banda de música interpretar algún tema de Beethoven, o de Mozart... o una pieza de piano de Chopin. Música, una preciosa melodía, una letra cargada de sentimiento y cerrar los ojos, e imaginar un susurro tuyo cerca de mi oído, y notar tu cálido aliento, y pensar que estás aquí, junto a mí y que podemos conversar toda la noche, sin importarnos nada, sin tener en cuenta el paso del tiempo.
Y cuando se nos acaben las palabras, dejaremos que hablen nuestros cuerpos, coger tus manos y mantenerla entre las mías, acariciarlas; tan suaves, tan tiernas, tan expresivas, pequeñas y vivarachas, intentarán jugando escaparse pero siempre volverán para darme su calor cuando las mías estén frías. Pero esto ya es imaginación, porque nunca pasó, porque no tuve valor y ahora es una causa perdida... pero amigo, así es la vida.
Si, así es la vida, te ofrece los néctares más dulces, te los pone al alcance de tu mano, para que puedas verlos, olerlos y degustarlos. Te ofrece una agradable caricia llena de candor y cariño y después te la arrebata antes de que puedas aferrarte a ella. Te ofrece un leve susurro que en ocasiones no alcanzas a escuchar y no puedes atender a su petición. Y piensas que es todo tan sublime, tan perfecto, tan puro que no puede ser verdad... y no te atreves a tocarlo, a aferrarte a ello para no corromperlo con tus impulsos más banales.
Pero aprendes, pues de todo se aprende. Entiendes que si no lo tomas tú, al final otro lo hará suyo. Y no vale lamentarse, pues todo ocurre por un motivo, tanto lo bueno como lo malo.
“AYER TE PERDÍ, PERO QUIZÁ SEA PARA QUE MAÑANA VOLVAMOS A ENCONTRARNOS”








